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Si se empieza, se empieza... no?

Opinión de 4; lío de muchos.

Mi última Etiqueta Negra

Por patt, la desempleada oficial

"Me caractericé durante toda mi adolescencia por el inexplicable hábito de odiar las fiestas. Evitaba todo tipo de compromisos y celebraciones fingiendo enfermedades terminales y a menudo contagiosas. Pero, sin duda, la más dificil de eludir fue la fiesta de promoción de mi colegio. Requirió todo un programa de acción. Me gasté el dinero de la fiesta en historietas y discos de Bon Jovi. Terminé con mi novia sólo para no llevala. Me peleé con las madres de familia del comité organizador. Sin embargo, ahora que he madurado, miro atrás y me arrepiento. De verdad. No puedo creer que haya comprado discos de Bon Jovi."


Santiago Roncagliolo/presentación de cómplices/Etiqueta Negra Nº43 " te invito a mi fiesta"


Entré a la vida etiquetera de casualidad, en vaciones de mitad de año cuando no tenía ni la menor idea de lo que significaba tener la responsabilidad de trabajar y estaba acostumbrada a la "linda" y "cómoda" "vida de estudiante".

Yo no quise practicar para ganar plata; yo quise practicar para decir que practicaba. Asi fue como inició mi rutina de estudios y trabajo. Me quejé, me morí de sueño, dejé de comer pero engordé de tantas estupideces que ingerí, me alejé de los foros que solía frecuentar para poder "hacer mejor las cosas" y aún así , mirando en retrospectiva: me faltaron hacer millones de ellas.

A pesar de que mi despedida fue el viernes de la semana pasada, ayer fue mi último día oficial y me fui entregando un informe, cargando mi última revista bajo el brazo y con una agenda que me regalo mi jefe.
Aunque tal vez lo que más me gusto fueron sus palabras finales, las cuales sembraron en mi la pequeña esperanza de que no lo hice tan mal. (El empeño vale supongo...)

Ingresé en el número de "¿Qué hago yo aquí?", y me hice la misma pregunta un buen tiempo, hasta que me di cuenta que me daba pena decir adiós (o hasta luego) y en ese mismo instante supe lo que hice en Etiqueta Negra: aprender (en la cancha, con tiempo flexible y facilidades) diversas actividades desde las más simples y que nunca me gustaron como entregar volantes, hasta enfrentarme al departamento de relaciones públicas o comunicación de repsol y fue asi que aprendí que los errores y las metidas de pata son reales y no son simplemente una mala nota.

Vuelvo a mi vida feliz de estudiante (en la cual, dicho sea de paso no me va mal) con un poco de pena pero con la esperanza de regresar en otra etapa de mi vida y con más cosas que aportar. Me voy con lo aprendido y con todas las cosas que implica trabajar en la mejor revista de Perú.

Entré a la vida etiquetera de casualidad, en vaciones de mitad de año cuando no tenía ni la menor idea de lo que significaba tener la responsabilidad de trabajar y estaba acostumbrada a la "linda" y "cómoda" "vida de estudiante" y me voy en vacaciones de verano con pena y alegría, esperando no haber sido tan mala y despidiendome de la línea escrita en arial 8 con mi nombre en los créditos de la revista.


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